martes, agosto 29, 2006

El otro del diario

2.

Yo no sé lo que le pasa a tu mente, pero sí sé lo que le pasa a tu cuerpo. Lo siento vibrar bajo mis dedos con ese contacto casual, ¿pero no tanto? Dos lados de una invisible raya. Duelo de voluntades donde ambos perdemos.

Miedo, descreimiento, desamor o desencanto.

Cientos de veces imaginé el contacto final, ese momento mágico donde descargar la energía, energía que sólo existe en la piel, en el contacto corto, eléctrico.

Sólo oír tu respiración me dispara todos los mecanismos. Mezquina conciencia que rige sobre la carne. A veces me digo que la magia es ésta, nunca algo más pero igual insisto en pretender el roce o en querer intentar ese último beso, el del orgasmo.

Pero como siempre el viento arrastró las ideas y me dejó en otro lado. Lo importante es otra cosa, es saber, sentir, ver la posibilidad y las ganas de hacer y no hacer nada. Saberte de otro y no importarme.

sábado, agosto 26, 2006

El otro del diario

1.
Seguramente no entendés de qué me río, pero es que esto tiene su lado cómico, donde yo creí estúpidamente, que cogerte era mi triunfo cuando, lo adivino ahora, no es más que el resultado inevitable de mi anunciada derrota. Tu pie descansando sobre mi cuerpo tendido, desprovisto ya de todo. Seguramente sería más fácil no verlo y sentarme a disfrutar del recuerdo de tu sabor en mi boca o la visión maravillosa de tus dedos volando en tus pliegues. Pero yo no soy ése, no me conforman las migajas, menos las tuyas. Siempre lo quiero todo y así pierdo. Únicamente me queda la certeza de saberte indescifrable, increíble. Hoy, como una vuelta más de un engranaje, mi propia estupidez me despierta haciéndome ver cómo impecablemente llevaste a cabo ese plan glacialmente perverso. Una picadora de carne aceitadísima, la herramienta perfecta para el trabajo.
Tu mirada vacía la sonrisa automática confirman la sospecha, vos, siempre tan vos, intocable, la muñeca linda, la figurita difícil. Tu parte ya está hecha. Alguien recogerá los restos.
Mientras, mis imágenes se mezclan en fatal descontrol, las sensaciones se confunden y tu recuerdo en el medio llenando todo de un vacío espectral, casi cósmico. Y el tiempo erosiona las ganas y las sensaciones matando hasta el mismo impulso, la intención, sólo deja intacto el deseo irracional de morir para siempre en tu boca.

Contra todos los pronósticos...

...parece que la mañana me va a arrancar unas letras, tal vez una sonrisa. Juego con tu recuerdo, lo chupo, lo muerdo un poco pero no, no lo deshago. Aunque seguís siendo la válvula de mi alma, parece que no verte no me da todas las respuestas como pensaba. Mientras, los días se suceden como una recta perfecta, filosa, fichas de un dominó de a ratos insoportable.
El otro del diario.

Diario de Anaïs Nin (1932-1934)

Lo que derramo
en lo dicho o lo hecho,
rara vez lo restituyo
en la página escrita.

Lo que conservo y reúno
es lo que estalla
luego en la soledad propicia.

Por eso el artista
es
el hombre
más solitario del mundo:
porque vive,

lucha, guerrea,
muere,
renace, a solas,
siempre a solas.