Yo alivio los sufrimientos de los demás. Sí, siempre me encuentro suavizando golpes, disolviendo ácidos, neutralizando venenos, a cada momento del día. Trato de satisfacer los deseos ajenos, de hacer milagros. Me esfuerzo por hacer milagros (Henry escribirá su libro, Henry no se morirá de hambre, June se curará, etcétera).
lunes, agosto 27, 2007
martes, agosto 21, 2007
Ella hacia el Este en completo vacío existencial
violeta amarillo
bordó purpúreo
blanco luminoso
amarillo anaranjado
Se desprenden de cada uno de nosotros.
Miro mi mano y supongo que el cuerpo es un organismo que vive por sí mismo, con el soplo de un pensamiento. Mi mano tiene la irrigación de sangre, el oxígeno y el tejido vivo que estructura su forma. Que lo sostiene. Y pulsa.
Y nunca pienso qué hace cada parte de mi cuerpo para permanecer viva.
bordó purpúreo
blanco luminoso
amarillo anaranjado
Se desprenden de cada uno de nosotros.
Miro mi mano y supongo que el cuerpo es un organismo que vive por sí mismo, con el soplo de un pensamiento. Mi mano tiene la irrigación de sangre, el oxígeno y el tejido vivo que estructura su forma. Que lo sostiene. Y pulsa.
Y nunca pienso qué hace cada parte de mi cuerpo para permanecer viva.
lunes, agosto 13, 2007
domingo, agosto 12, 2007
Ella hacia el Este: Hermosismo 4/Islandia
En Islandia tienen los ojos así de tanta carcajada. Se oyen los gritos de alegría, las risas y golpes en el hielo.
Dicen que en Islandia la alegría inunda el cuerpo, que es algo como una masa de energía, una luz furiosa, y que a algunos les cuesta tolerar. Tanta vida puede haber matado a alguno, eso se comenta como parte del folklore.
Dicen que en Islandia uno puede ser violentamente feliz.
Dicen que en Islandia la alegría inunda el cuerpo, que es algo como una masa de energía, una luz furiosa, y que a algunos les cuesta tolerar. Tanta vida puede haber matado a alguno, eso se comenta como parte del folklore.
Dicen que en Islandia uno puede ser violentamente feliz.
Ella hacia el Este: Horrorsismo 4/Aidnalsi
Dicen que en Aidnalsi uno puede ser violentamente desdichado.
Tanta muerte puede haber resucitado a alguno, eso se comenta como parte del folklore. Dicen que en Aidnalsi el dolor inunda el cuerpo, que es algo como una masa de petróleo viscoso, un metal furioso, y que a algunos les cuesta tolerar.
Se oyen los gritos de espanto, los llantos y golpes en la arena. En Aidnalsi tienen los ojos así de tanto rencor.
Tanta muerte puede haber resucitado a alguno, eso se comenta como parte del folklore. Dicen que en Aidnalsi el dolor inunda el cuerpo, que es algo como una masa de petróleo viscoso, un metal furioso, y que a algunos les cuesta tolerar.
Se oyen los gritos de espanto, los llantos y golpes en la arena. En Aidnalsi tienen los ojos así de tanto rencor.
Ella hacia el Este: Hermosismo 5/Casandra
Se llamaba Casandra.
Hablaba un dialecto tal que nadie entendía exactamente. Su pronunciación era perfecta, exacta melodía de diéresis y signos. El mundo se enredaba en sus palabras.
Un hombre, al borde de la muerte, pudo descifrar el misterio. Mordió la arena, de dolor, y resucitó.
En Islandia lo recibieron en una fiesta con pieles de osos. Casandra bailaba y resbalaba sobre el hielo.
Y decía
Hablaba un dialecto tal que nadie entendía exactamente. Su pronunciación era perfecta, exacta melodía de diéresis y signos. El mundo se enredaba en sus palabras.
Un hombre, al borde de la muerte, pudo descifrar el misterio. Mordió la arena, de dolor, y resucitó.
En Islandia lo recibieron en una fiesta con pieles de osos. Casandra bailaba y resbalaba sobre el hielo.
Y decía
ksqümil djl Iskt, ksqümil djl Iskt, ksqümil djl Iskt
sábado, agosto 11, 2007
viernes, agosto 10, 2007
jueves, agosto 09, 2007
Ella hacia el Este: LLuvia delirio
lunes, agosto 06, 2007
sábado, agosto 04, 2007
El otro del diario: Secreto/
Tu silencio me entristece, le saca sentido a lo compartido. Entonces yo vuelvo a ser sólo un tonto y no esa persona ocurrente y alegre que te disfruta. Y así me cansa todo, hasta vos. Intento rearmarme, contarte las cosas que me pasan, lo que me mueve, lo que me enferma. Pero hoy no me da ni para eso. Vos, la del cristal. No hay milagros para mí hoy. No hay sueños ni secretos. No hay letras, cerveza o silencios compartidos. No hay más sonrisas cómplices.
No sé. O tal vez, sí sé. Porque a veces estoy enojado y a veces desesperado y otras calmo y otras eufórico y otras te extraño y otras te odio y otras te quiero y otras te espero y otras sigo moviéndome. Pero parece que todos los caminos me llevan siempre al mismo lugar. A esto de esperar siempre tu próximo paso.
O por qué a veces tengo ganas de decirte, que te quiero y te extraño y otras te puteo. Otras veces me siento abierto y esperanzado y otras cerrado y devastado. O contarte por qué siento que gano si paso el día sin llamarte o escribirte. O por qué me imagino que a vos esto te importa. Y sino culparme, culparte culparlos, culparnos, justificarte, idealizarte, adorarte, odiarte, putearte y de nuevo quererte. O por qué alguna vez pensé en juntar todo esto y mandártelo a tu casa en una cajita, como un regalo roto. Tal vez todo se trate de esto. De saber por qué me quedo horas escribiéndote como antes, pero sabiendo que ya no estás del otro lado.
No sé. O tal vez, sí sé. Porque a veces estoy enojado y a veces desesperado y otras calmo y otras eufórico y otras te extraño y otras te odio y otras te quiero y otras te espero y otras sigo moviéndome. Pero parece que todos los caminos me llevan siempre al mismo lugar. A esto de esperar siempre tu próximo paso.
O por qué a veces tengo ganas de decirte, que te quiero y te extraño y otras te puteo. Otras veces me siento abierto y esperanzado y otras cerrado y devastado. O contarte por qué siento que gano si paso el día sin llamarte o escribirte. O por qué me imagino que a vos esto te importa. Y sino culparme, culparte culparlos, culparnos, justificarte, idealizarte, adorarte, odiarte, putearte y de nuevo quererte. O por qué alguna vez pensé en juntar todo esto y mandártelo a tu casa en una cajita, como un regalo roto. Tal vez todo se trate de esto. De saber por qué me quedo horas escribiéndote como antes, pero sabiendo que ya no estás del otro lado.
miércoles, agosto 01, 2007
Ella hacia el Este: Hermosismo 3/
Para JB
Un hombre bailaba en un rincón velado del mundo.
Fuera del dominio de su dios, su cuerpo era un instrumento preciso y sensual.
Látigo dulce,
látigo de lujo.
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